
Como sé que nada de la anterior sucede muy a menudo me conformo con un atardecer como éste.
Bitácora con sabor a Chile

¿Si metemos dentro de una coctelera calor, gentío, sudor, consumismo, apuro, neura y mal olor al por mayor que tenemos?... Sí!!! Ha llegado la navidad.
El calor -sin piscina o aire acondicionado de por medio- es insoportable y mi humor también... + calor= + idiotez
Bitácora pre navideña...
Gracias "San La Roche Posay" por proteger mi rostro del implacable sol. El cemento es un chicle derretido negro y maloliente y mis neuronas pre colapso de fin de año sucumben con los 34 grados celsius que hay a la sombrita.
Paseo Ahumada: día X de diciembre de 2005. Observo refugiada bajo el follaje del único árbol a la redonda cómo la gente carga bolsas de todos los tamaños, colores y marcas mientras la música que emana de los resabios de la era "Lavín" acompaña a los sopeados transeúntes al ritmo de "My Way" de Sinatra... ¿Premonición?.
Con mi mochila warrior opto, definitivamente por sentarme... mis huesitos con fecha de vencimiento me lo agradecen infinitamente. Cotejo rápidamente "la onda" navideña de los parroquianos: tres pasos y empujones, tres pasos y choque de bolsas, tres pasos y un cartereo, tres pasos y congestión, tres pasos y la típica señora con cara de fiambre prácticamente exige que le compren su mercadería... los tres pasos siempre son la antesala de la dimensión desconocida.
Sinatra sigue en mis oídos. Comienzo a pensar en aquella inconfundible sensación que se apodera de mi en estas fechas: Al primer atisbo de árbol de pascua, "jo jo jo", reno o lo que sea (menos cola de mono) quiero que el tiempo transcurra con poder de síntesis. ¿Cuál es el sentido de la navidad? o mejor dicho... ¿qué sentido percibo en el transitar cotidiano de las personas que se pelean por el juguete de moda, la polera de marca con 50% de dcto.,el churrín amarillo para la buena suerte...??? Percibo huevo... , nada, vacío, en definitiva, sin sentido.
Finalmente ¿Regalamos porque queremos, porque tenemos o para aumentar el cupo en las casas comerciales?. Navidad del as.

Con las neuronas más chamuscadas de lo habitual, aquella pegoteada y no muy olorocita tarde tipo "avant premiêre" de verano, miré de reojo y leí sobre la mesa "Gestión del Conocimiento"... Pensé: "Ufffff"..., luego me senté a la espera que esos penetrantes y hermosos ojos calipsos estilo mapache, me confirmaran lo que supuse: Maturana y su famoso libro "El árbol del conocimiento" serían los comensales de una maratónica sesión tipo "spinning" (en subida más encima) durante las próximas tres semanas....
Fue así como me entregué sin más... y casi con rosario en mano me dije... ¿por qué yo Señor? ¿por qué tanta tortura junta?.

Algo similar me ocurrió con el mentado ramo "Gestión del Conocimiento". Los prejuicios cayeron cual muro de Berlín (mierda, toy a medio camino de jubilar) y finalmente estoy entendiendo -casi por osmosis- que Maturana no muerde y que su obra resulta un excelente ejercicio para entender al ser humano, o sea para entenderme a mi y de paso a los demás (no es poco, verdad?): Ilusión, realidad, amor, Escher y cía., etc, etc, etc...
A pesar de que tengo plenamente asumido que las aprehensiones sobre las cosas que nos rodean pueden neutralizarse, por lo pronto no tengo ganas de enfrentarme con mi otro gran "cuco": Eco...
Un caluroso jueves 27 de octubre, pocos tuvimos el privilegio de asistir a la última clase del trimestre del Magíster en Comunicación Estratégica de la Universidad del Pacífico. Una clase entretenida y aceleradísima, actual y ondera... todo gracias a las sabias neuronas XL de Juan Pablo Tapia, el sensei que aparece con cara de papá "chocho" en la parte inferior de la foto.