sábado, noviembre 12, 2005

Es lo que hay no más poh!!!



Con las neuronas más chamuscadas de lo habitual, aquella pegoteada y no muy olorocita tarde tipo "avant premiêre" de verano, miré de reojo y leí sobre la mesa "Gestión del Conocimiento"... Pensé: "Ufffff"..., luego me senté a la espera que esos penetrantes y hermosos ojos calipsos estilo mapache, me confirmaran lo que supuse: Maturana y su famoso libro "El árbol del conocimiento" serían los comensales de una maratónica sesión tipo "spinning" (en subida más encima) durante las próximas tres semanas....


Fue así como me entregué sin más... y casi con rosario en mano me dije... ¿por qué yo Señor? ¿por qué tanta tortura junta?.

Ahora recapitulo y cual flashback no puedo dejar de preguntarme ¿por qué será que cuando menos expectativas se tienen de algo casi siempre nos llevamos gratas sorpresas? Eso se aplica a cosas tan cotidianas como una salida no planificada que terminó en el mejor carrete de la semana o a cosas algo más elevadas,como la adquisición de un libro comprado en ultra ultra liquidación adquirido más por lo módico que por su contenido y que al final resulta ser casi libro regalón.



Algo similar me ocurrió con el mentado ramo "Gestión del Conocimiento". Los prejuicios cayeron cual muro de Berlín (mierda, toy a medio camino de jubilar) y finalmente estoy entendiendo -casi por osmosis- que Maturana no muerde y que su obra resulta un excelente ejercicio para entender al ser humano, o sea para entenderme a mi y de paso a los demás (no es poco, verdad?): Ilusión, realidad, amor, Escher y cía., etc, etc, etc...


A pesar de que tengo plenamente asumido que las aprehensiones sobre las cosas que nos rodean pueden neutralizarse, por lo pronto no tengo ganas de enfrentarme con mi otro gran "cuco": Eco...

Sin duda, tarea para la casa.
...

Por ahora dejo aquí un par de entrevistas que le hicieron a Maturana. La primera es del 09/11/05 (La Nación) y la segunda es del programa de TV "La Belleza de pensar"